Homilía dominical

"Bautismo del Señor"

Enero 09, 2020

11 de Enero 2020
"Bautismo del Señor"
A+ A-

 

Dijo el Papa Francisco:

“El bautismo es un signo eficaz de renacimiento,

Para caminar en una nueva vida”

 Cuentan la tradición de una tribu africana que, cuando una mujer está embarazada, va al bosque con sus amigas para orar y meditar hasta que escuchan y componen una canción que identificará al niño concebido.

 Las mujeres aprenden la canción, la cantan a coro y cuando regresan a la tribu se la enseñan a toda la comunidad.

 

Cuando el niño nace, la comunidad reunida canta al niño su canción.

 

Cuando le niño comienza su educación, cuando entra en la adolescencia y cuando se casa le cantan su canción.

 

Cuando está a punto de partir de este mundo, la comunidad reunida le canta por última vez su canción.

 

Si la persona comete alguna acción antisocial, le llaman al centro del pueblo y formando un gran círculo a su alrededor le cantan su canción.

 

En ese caso la corrección no es castigo, es amor y recuerdo de la propia identidad. La canción le recuerda quién es. Y cuando uno reconoce su canción ya no vuelve a hacer daño a nadie.

 

Un amigo es alguien que conoce tu canción y te la canta cuando la has olvidado.

 

Para encontrar el camino de vuelta a casa basta cantar la canción que te han cantado desde que fuiste concebido.

 El día del bautismo es el día de nuestra concepción. El día en que Dios nuestro Padre nos cantó su canción: “Eres mi Hijo, mi amado, mi predilecto”.

 Volvemos a la rutina de cada día.

 Nuestra eucaristía dominical debe ser parte importante de esa rutina. Es la llamada de Dios, la llamada de nuestro Padre que quiere cantarnos su canción de amor.

 Estamos hoy reunidos en la fiesta del Bautismo del Señor, para ver más claramente quién es Jesús, escuchar su canción, aprenderla y seguir cantándola durante toda nuestra vida.

 El día del bautismo de Jesús marca el día cero de su vida. Comienza el ministerio, la misión, el canto del amor de Dios a todos los hombres. Melodía sencilla y profunda que todos llevamos dentro.

 Ojalá tengamos todos buenos amigos que nos la recuerden y canten cuando nosotros la olvidemos: “Eres mi Hijo, mi amado, mi predilecto”.

 Cuentan que Luis IX, el rey de Francia, canonizado santo, ponía especial empeño en que sus hijos fueran bautizados y cuando recibían el bautizo, los estrechaba con inmensa alegría entre sus brazos y los besaba con gran amor, diciéndoles: “¡Querido hijo, hace un momento sólo eras hijo mío, pero ahora eres también hijo de Dios!”.

 Gracias a Dios, también nosotros hemos recibido este don maravilloso. Pero, ¿cuántos de nosotros somos conscientes de este regalo tan extraordinario y nos acordamos de él con frecuencia para darle gracias al Señor, para renovar nuestra fe y nuestro compromiso cristiano?

 El Vaticano II nos recuerda que, por el bautismo, todos los católicos tenemos el deber de tender a la santidad y de ser auténticos apóstoles de Cristo en el mundo: con nuestra palabra, nuestro testimonio y nuestra acción.

 

¡Ojalá que cada día vivamos más de acuerdo con nuestra condición y agradezcamos a Dios, con nuestro testimonio, el maravilloso privilegio de ser sus hijos predilectos!

 

La historia del “Rosario de Agua”

 SLIDE 1

El periódico Católico “ACI Prensa”, publicó un artículo contando que en las redes sociales circuló la fotografía, sin retocar, del bautizo de un bebé, en la que se puede apreciar que el chorro de agua bendita tiene una forma similar a la de un Rosario.

 

La fotografía fue captada por la argentina Raquel Gatti, quien asistió a una audiencia general del Papa Francisco en el 2016, y le entregó, a través de la Guardia Suiza, un cuadro con la imagen.

 

Raquel, en diálogo con ACI Prensa relató: “Yo creo que Dios me quiere haciendo fotos; a mí se me paró el corazón cuando vi la fotografía por primera vez. Si bien no pude entregarle el retrato en sus manos, logré que pudiera bendecirlo y quedárselo”.

 

SLIDE 2

El nombre del recién nacido es Bernabé y fue bautizado por el sacerdote Martín Aversario en la Parroquia Nuestra Señora de la Caridad en Tucumán, Argentina.

 

“Para no ser subjetiva, le envié la foto a la madre preguntándole qué veía y me confirmó que veía lo mismo que yo”, explicó la fotógrafa.

 

Por su parte Evelyn, la madre de Bernabé, contó que la primera vez que observó la fotografía pensó que el sacerdote llevaba un rosario en la mano, sin embargo después notó que se trataba de la figura sacramental formada por el agua bendita.

 

Asimismo reconoció haber “llorado de la emoción” porque Dios nuevamente se hizo presente en su familia.

 

Evelyn narró que padece una enfermedad en la sangre llamada síndrome antifosfolípidos, que provoca que se formen coágulos en los vasos sanguíneos y dificulta que la sangre fluya con normalidad a través del cordón umbilical durante el embarazo.

 

“Mi primera hija, Guadalupe, estuvo muy grave los primeros dos meses, con oxígeno y transfusiones de sangre, pero salió adelante gracias a Dios. Nunca dejamos de rezar el Rosario en familia”, comentó la madre argentina.

 

SLIDE 3

Aseguró que la fotografía “fue para su familia una muestra de que Dios estaba contento” con ellos y que les comunicaba que siguieran “evangelizando a través del Rosario y su historia de vida”.

 

Esta es la segunda vez que a la fotógrafa Raquel Gatti le sucede algo similar en un bautismo. Dos años antes, en otra de sus fotografías, se formó una paloma blanca en el agua, según relata.

 

“A esto yo le llamo ‘Diosidencias’, coincidencias con Dios. Porque el sentido espiritual es que estuve en el momento preciso, en el lugar que debía estar y con la luz correcta. Muchas coincidencias para lograr lo que se capturó”, afirmó Raquel.

Franz Monroy C.,

Párroco

Desarrollo por San Pablo Multimedia